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Cerro Quemado, en Wirikuta, San Luis Potosi, México, donde los peyoteros Wixarika visitan sus dioses..

Concebimos el Premio Nobel de la Paz como "un medio para dar impulso a una serie de causas", como dijo Obama al escuchar que le habían otorgado el premio.
Nuestras causas son fomentar el entendimiento para el uso de sustancias que alteran la mente y el final de la guerra contra ellas. Estas dos causas están intrínsecamente vinculadas entre sí, porque mientras la sociedad siga comprometida con la idea de que estas sustancias son agentes del mal, sería absurdo esperar que la guerra contra ellas termine.

Uno puede preguntarse sobre la eficacia del Premio como medio, ya que la gente protesto a que Obama haya obtenido el Premio antes de haber logrado algo significativo para avanzar la paz, o el hecho de que se ha hablado de proponer a los presidentes Donald Trump y Kim Jong Un por el mero hecho de reunirse en Singapur. Pero, también se puede argumentar que estas ocurrencias muestran cuánto importancia todavía está dado a este Premio. Eso podría cambiar, por supuesto, si el Comité Nobel de Oslo decide otorgar el premio a los políticos recién mencionados, pero antes de que eso suceda, sigue siendo un vehículo que otorga un aura de respetabilidad a cualquiera que esté nominado para ello.

Al proponer personas para el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos a favor del uso sociable, ecológico y de promoción de la paz social de sustancias que alteran la mente, no pretendemos subestimar los esfuerzos similares de otras partes o los esfuerzos por la paz en otros ámbitos conflictivos. Pero creemos que nuestros candidatos, los representantes de los Cannabis Social Clubs y el pueblo Wixarika, nos han dado y continúan mostrándonos, una forma ejemplar de usar y preservar los medicamentos que proporcione la naturaleza en beneficio de sus usuarios individuales y la sociedad en general.

En un momento en que el cannabis esta amenazada en convertirse en otra mercancía controlada por intereses financieros que sobrepasan los intereses espirituales de sus usuarios, un momento en que el uso tradicional único del peyote está en peligro de extinción por depredadoras industrias agrícolas y mineras, apelamos a todos personas de buena fe a que consideren esta candidatura de los pacifistas de drogas como un vehículo valioso y oportuno para reclamar la paz en una guerra injusta y sin sentido, y para ayudar a dar impulso a las causas que encarnan nuestros candidatos.